La irrupción de la inteligencia artificial generativa en las aulas universitarias obliga a replantear prácticas docentes y de evaluación, según advierte Carlos de Aldama, doctor en Psicología Educativa por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y profesor en la Universidad Complutense de Madrid. En una entrevista publicada por Noticias de Navarra, De Aldama considera que el sistema educativo debe «pausar» el ritmo para evitar que el alumnado externalice el pensamiento y dependA de la IA como atajo cognitivo.
“Hay que retrasar la entrada de la IA en las tareas para no externalizar el pensamiento” — Carlos de Aldama, doctor en Psicología Educativa (UAM) y profesor en la Universidad Complutense de Madrid
De Aldama subraya la necesidad de crear espacios colectivos de reflexión entre el profesorado para definir criterios y directrices compartidas sobre el uso de la IA. Según su diagnóstico, la mayoría de docentes están improvisando soluciones de forma individual y faltan mecanismos organizados dentro de las facultades para abordar las consecuencias pedagógicas de estas herramientas.
Evaluación: del producto al proceso
Un ejemplo concreto que cita el profesor es el tratamiento del Trabajo Fin de Grado (TFG). En muchas facultades, explica, la evaluación se centra en el producto final escrito y en una exposición breve, formatos que facilitan el uso no reflexivo de la IA. Para contrarrestarlo propone reformular la evaluación hacia el proceso: entregas intermedias, tutorización más estrecha y exposiciones orales más largas que permitan evaluar competencias y razonamiento en profundidad.
Al abordar la metodología en aulas donde el alumnado tiene acceso instantáneo a modelos que redactan, resumen o resuelven problemas, De Aldama recomienda retrasar la incorporación de la herramienta en los ejercicios iniciales: primero trabajar el problema sin IA, fomentar la argumentación y el esfuerzo cognitivo, y después, de forma transparente y negociada, introducir la IA con criterios claros de uso.
- Falta de directrices colectivas en el profesorado para regular la IA en la docencia.
- Riesgo de externalizar el pensamiento si la IA se usa de manera temprana y no guiada en las tareas.
- Propuesta de priorizar la evaluación del proceso y reforzar la prueba oral en trabajos académicos.
El planteamiento de De Aldama conjuga una crítica pedagógica con una llamada a la acción institucional: no se trata solo de frenar o prohibir la IA, sino de reconfigurar las prácticas académicas para que la tecnología sea una herramienta deliberada y evaluable, no un sustituto del razonamiento. En su visión, la transparencia con el alumnado —evitar un enfoque de control policial— es clave para que el uso de la IA sea formativo y no sustitutorio.
Las recomendaciones del profesor coinciden con debates abiertos en otras universidades españolas que ya han modificado ponderaciones del TFG o reforzado la parte oral en respuesta al impacto de la IA. La propuesta de De Aldama aporta una perspectiva centrada en la competencia digital y en la preservación del pensamiento crítico como objetivo central de la formación universitaria.