Un joven vasco adapta Minecraft Education para entrenar la respuesta frente al acoso escolar
Ismael Maceira, de 17 años y recién terminado el Bachillerato, ha convertido una experiencia personal en una herramienta educativa: Yasira, un escenario diseñado para Minecraft Education que recrea situaciones de acoso escolar con el objetivo de formar al alumnado en cómo identificar y actuar ante el maltrato entre compañeros. La iniciativa fue presentada por Ismael en las oficinas de Microsoft ante un auditorio completo, según contó a National Geographic.
El proyecto nace de su propia vivencia: Ismael relató que, tras sufrir covid persistente y los efectos físicos asociados —fatiga y problemas de memoria—, lo más duro para él fue el acoso, el miedo y la soledad. Esa experiencia personal le impulsó a trabajar con profesionales de salud para crear una propuesta tecnológica que facilite la visibilización y el abordaje del problema dentro del aula.
“Mi objetivo es que ningún niño tenga miedo de entrar a una clase. No quiero cambiar la historia del niño que fui, pero sí intento cambiar la historia de los niños que todavía lo están sufriendo”, contó Ismael a National Geographic.
La iniciativa se plantea en un contexto en el que, según el informe de la Fundación ANAR para el curso 2024/25, el 12,3 % del alumnado afirmó que él o sus compañeros sufrieron acoso escolar o ciberacoso, y casi la mitad (47,9 %) percibió que los compañeros no actúan ante una situación de acoso. Esos datos son la referencia que Ismael y su equipo usan para justificar la necesidad de trabajar el rol del espectador en el aula.
Yasira utiliza el formato lúdico y colaborativo de Minecraft para plantear escenas en las que el alumnado puede:
- Reconocer distintos tipos de acoso y sus manifestaciones.
- Practicar respuestas seguras y de apoyo a la víctima.
- Explorar cómo intervenir como testigo y cómo pedir ayuda a adultos del centro.
El uso de videojuegos y entornos digitales en educación no es nuevo, pero el valor de propuestas como Yasira radica en integrar contenidos de convivencia y salud emocional en plataformas que ya son familiares para muchos jóvenes. Cada comunidad educativa decide qué herramientas implantar en sus aulas, y la adopción depende tanto de criterios pedagógicos como de disponibilidad tecnológica y formación del profesorado.
La propia naturaleza de Minecraft, que permite construir escenarios y simular situaciones, facilita que el alumnado pueda ensayar reacciones en un entorno controlado, algo que los promotores de Yasira señalan como clave para romper la pasividad que indica el informe de ANAR. Al mismo tiempo, los responsables del proyecto subrayan la necesidad de que estas actividades vayan acompañadas de protocolos escolares y del apoyo de los equipos de orientación y del profesorado.
El desarrollo de terapias digitales y herramientas educativas con vocación sanitaria o psicosocial, como la empresa Samira DTx creada por Ismael con el doctor Carlos Escobar, plantea preguntas sobre la colaboración entre desarrolladores, centros educativos y servicios de salud mental. En España, la competencia para organizar la respuesta escolar ante el acoso corresponde a las consejerías de Educación de cada comunidad autónoma y a los equipos directivos de los centros; la integración de recursos digitales exige, además, formación y criterios claros sobre su uso en el aula.
La presentación de Yasira en un espacio vinculado a Microsoft pone de manifiesto también el interés de empresas tecnológicas por proyectos educativos que aborden problemas socioemocionales. No obstante, la adopción en centros públicos o concertados exigirá evaluaciones pedagógicas y decisiones de las administraciones educativas autonómicas y de los propios colegios e institutos.
Mientras tanto, la propuesta de Ismael se suma a otros recursos que buscan implicar a la comunidad educativa en la prevención del acoso: desde programas de convivencia hasta campañas de sensibilización y la formación del profesorado en detección y atención. Los datos de la Fundación ANAR recuerdan que, más allá de las iniciativas puntuales, una parte importante del trabajo consiste en que el alumnado deje de normalizar la pasividad ante el acoso y aprenda a ejercer un papel activo y protector.
Yasira aspira, según su creador, a ser una herramienta más en ese camino: una forma de practicar, debatir y reconocer que la acción de los testigos puede cambiar el curso de una situación de maltrato entre iguales.
| Dato | Fuente | Curso |
|---|---|---|
| 12,3 % alumnos que afirmaron sufrir acoso o ciberacoso | Fundación ANAR | 2024/25 |
| 47,9 % que opina que los compañeros no hacen nada ante el acoso | Fundación ANAR | 2024/25 |