La Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), conocida popularmente como selectividad, sigue siendo un punto de máxima tensión para el alumnado de 2.º de Bachillerato y sus familias. Según El Periódico (24 de octubre de 2026), la prueba se ha convertido en una «olla a presión» que alimentan tanto docentes como progenitores, una situación que aumenta la ansiedad del estudiantado en el tramo final del curso.
Una presión que se vive en casa y en el aula
El artículo recoge testimonios de familias y profesionales que describen un clima en el que la palabra selectividad se repite con frecuencia en los institutos, hasta el punto de que algunos alumnos hacen apuestas entre centros sobre qué docente la pronuncia más veces. El texto subraya que la percepción extendida de que «cada vez es más difícil entrar en la universidad por las notas de corte» contribuye a esa presión constante desde 1.º de Bachillerato, lo que convierte el periodo en una carrera de fondo que acaba con un intenso esprint final.
"Un examen no define la valía de nuestros hijos. Además, aunque les salga mal, hay otros muchos caminos en la vida académica" —Berta Rubio, correctora profesional y coautora del libro 'Cómo sobrevivir a la sele' (VREuropa).
El testimonio de Berta Rubio, correctora profesional afincada en Sabadell, aparece en la pieza como ejemplo de cómo algunas familias viven la PAU como si ellos mismos se presentaran al examen: "las madres también nos presentamos a la selectividad", afirma Rubio al describir la intensidad con que acompañó la experiencia de su hija. El texto destaca que su hija, Uma Reig, superó la prueba y hoy estudia Fisioterapia, lo que ilustra que la vivencia que tanto preocupa a progenitores suele valorarse de manera distinta una vez superada la prueba.
Consejos y recomendaciones recogidos
Frente al clima de alta tensión, la pieza de prensa ofrece recomendaciones prácticas para que las familias acompañen sin aumentar el estrés. Entre las pautas que señala se incluyen:
- Normalizar la prueba: reducir la trascendencia que se le da al examen como único factor definitorio de la valía personal.
- Estar presentes sin agobiar: implicación y apoyo emocional, evitando la presión constante y las preguntas obsesivas sobre el rendimiento.
- Recodar alternativas: recordar a los estudiantes que existen múltiples itinerarios académicos y profesionales si la nota no es la esperada.
Estas recomendaciones, según el artículo, proceden de la experiencia directa de familias y de la reflexión plasmada en el libro Cómo sobrevivir a la sele (VREuropa), escrito por Berta Rubio y su hija Uma Reig.
Contexto: la selectividad y las notas de corte
El reportaje vincula la ansiedad familiar y docente con la percepción del aumento de la competitividad por las notas de corte en las universidades. No aporta datos estadísticos nuevos sobre las plazas o las notas, pero sí pone el foco en el impacto emocional que genera en el alumnado la sensación de que la PAU es una «prueba de fuego» decisiva para el futuro académico.
El relato periodístico insiste en que muchos padres y madres solo comprenden en retrospectiva que "la selectividad, al final, no fue para tanto" una vez que su hijo o hija ha comenzado la etapa universitaria o ha tomado otra ruta. Esa constatación, según quienes participan en la pieza, puede servir de guía para reducir la ansiedad colectiva que rodea el proceso de acceso.
El artículo de El Periódico se centra en la experiencia compartida y en consejos prácticos; no presenta nuevas medidas administrativas ni cambios en las convocatorias de la PAU, por lo que la información remitida sirve para orientar emocionalmente a familias y estudiantes que afrontan el curso 2026-2027 y el último tramo antes del examen.